Lingüística Inglesa
Reporte sobre “Formas de control y poder en el salón de clase”
Rolando David Cantero C.
Según Gabbiani (2016) el poder no deriva del lenguaje, pero el lenguaje puede utilizarse para mantener las relaciones de poder existentes, o para plantear desafíos al poder: para subvertirlo, para alterar las distribuciones de poder a corto y a largo plazo.
Van Dijk (2003) citado en Gabbiani (2016) explica que es posible definir el poder en términos de control, y esto habitualmente significa el control de la acción. Como el discruso es una forma de acción, este control también se puede ejercer sobre el discurso y sus propiedades: el contexto, tópico o estilo.
Van Dijk (2003) citado en Gabbiani (2016) concluye que, puesto que el discurso influye en la mente de los receptores, los grupos poderosos también pueden controlar indirectamente la mente de otras personas. El discurso poderso puede influir en cómo definimos un acontecimiento o una situación en nuestros modelos mentales, o en cómo representamos la sociedad en nuestro conocimiento, actitudes e ideologías.
Mayes (2010), Billig (1991) y Billig y otros (1988) citados en Gabbiani (2016) sostienen que para entender la manera en que las esctructuras de poder se mantienen o cambian, es necesario tener en cuenta lo que Billig llama la “paradoja de la ideología”. La paradoja se refiere al hecho de que las oposiciones forman parte del pensamiento cotidiano, o sea que la gente común está constantemente tratando con ideas opuestas recibidas históricamente. Los autores llaman a estas oposiciones “dilemas idedológicos”. El choque entre oposiciones habilita la posibilidad de pensamiento cotidiano y se transforma en el locus del cambio social, incluido el cambio en las estructuras de poder. Las estructuras de macronivel se revelan en las acciones de la gente común en el macronivel.
Toda interacción presenta una dimensión vertical relacionada con el control. En contextos institucionales, muchas veces esto se corresponde con una organización jerárquica propia de la institución. Argaman (2009) citado en Gabbiani (2016) relaciona el concepto de jararquía con lo institucional, y señala que este concepto define o describe una estructura organizativa en la que el poder se organiza de arriba hacia abajo.
Después de analizar estas ideas y tal como mencionan Miranda & Fajardo (2022) el lenguaje en sí no tiene poder, pero el lenguaje en sí se puede usar para ejercer algún tipo de poder, y a modo de ejemplo podemos relacionarlo con los discursos políticos en donde los discursantes hacen uso del lenguaje para convencer a los oyentes, generalmente con algún tipo de manipulación mental. También el propio Van Dijk (2003) afirma esto diciendo que los grupos poderosos pueden controlar la mente de los receptores.
La paradoja de la ideología se refiere al hecho de que todas las personas pensamos diferente, y muchas veces desde esa diferencia surgen los cambios en las estructuras de poder. Para no caer en confrontaciones ideológicas es preciso utilizar el sentido común, en verdad lo que se realiza a menudo es una negociación.
Los dilemas ideológicos se refieren a que existen disparidades en las formas de pensamiento, muchas veces por múltiples factores como las relaciones jeráquicas, pero en sí no suponen un problema. Billig explicaba que se está constantemente enfrentando a complejidades morales e ideológicas, talvez esta práctica también desarrolle el sentido de las personas.
En el ámbito de lo insitucional el ejercicio de poder es bastante visible pues las instituciones están jerarquizadas, generalmente los privilegios y la autoridad no se distribuyen de manera equitativa, por ejemplo la relación de directores con profesores. En cuanto al salón de clases existen varias diferencias entre los roles como por ejemplo el nivel de conocimiento y edad, estos parámetros hacen que los confrontamientos ideológicos sean dispares.
En el aula lo que se da contínuamente es una negociación entre el docente y alumno, y de esta manera se construyen diferentes identidades institucionales, en cuanto a la confrontación, hay de muchas formas, una de ellas es ubicarse en la postura original sin cambiar nada, esto puede traer consecuencias cuando se es subordinado, por otra parte está la postura de ponerse en el lugar de otro, aunque muchas veces no se esté de acuerdo, de esta manera se puede negociar una situación problemática. Si esto se aplica a una institución educativa con mayor profundidad, por ejemplo en el caso de un director-docente, o docente-alumno, bien se sabe que las relaciones pudieran complejizarse las si no se llega a un acuerdo, porque en ambos casos hay una jerarquía de por medio. Generalmente para el primer caso, los directores ejercen su poder a través de su voz, y muchas veces en un ambiente bastante burocrático debido a que las instituciones también están politizadas, para el segundo aún siguen habiendo docentes autoritarios que ejercen su poder e influencia por diversos factores, ya sean la antigüedad, o relaciones de “amiguismo” con los directivos o hasta influencias políticas u de otra índole.
No se puede estar ajeno a las complejas realidades del aula y los problemas del día a día, lo que se busca es que las relaciones como las de docente-alumno sean simétricas, es decir, que también se pueda dar espacio a los estudiantes para escuchar sus voces, sus argumentos, ideas y puntos de vista. Es preciso aprender a respetar las posiciones del otro, sin que afecte la autoridad, y siempre en un ambiente de respeto.
Felicitaciones. Una muestra de su compromiso, dedicación y capacidad como estudiante de estudios superiores. Esta es una muestra de su proceso de crecimiento y desarrollo profesional. Fue una gran placer haber podido trabajar con ud. Excelente académico.
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